Ver Fotos P. Humberto Anwandter
El P. Humberto Anwandter es miembro del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt, pertenece a la primera generación chilena de sacerdotes de Schoenstatt.
Estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Chile y realizó sus estudios posteriores para el sacerdocio en la Universidad de Friburgo, donde se licenció en Teología. En esta misma ciudad fue ordenado sacerdote el 19 de julio de 1959.
Fue miembro del Consejo General del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt, residiendo en Alemania durante 27 años, donde participó en la gestación y formación de su comunidad sacerdotal.
Gran estudioso de la vida, obra y pensamiento del fundador de Schoenstatt. El propio Padre Kentenich afirmó que, junto al P. Alex Menningen, ha sido uno de los mayores y mejores conocedores de la espiritualidad de Schoenstatt, por la claridad y exactitud en la interpretación de la doctrina schoenstattiana. Tuvo una relación muy personal y cercana al fundador, de quien guarda una rica experiencia y valiosos testimonios de de su vida y pensamiento.
Ha sido Director del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en Chile, Asistente del Instituto Hermanos de María de Schoenstatt y de la Federación de Familias, y Asesor de la Rama de Hombres. Actualmente sirve a la Familia de Schoenstatt en la ciudad de Concepción, Chile.
Un madrugador más…
Corría el invierno del año 2007 y una “diosidencia” permitió que se incorporase a nuestra comunidad de Madrugadores de Montahue el P. Humberto Anwandter, y lo hizo –como ha sido su tónica entre nosotros– calladamente, casi como lo es el paso de la noche al día, como el amanecer en el santuario, irradiando paz, alegría y por sobre todo, mucha fortaleza, como viva expresión del amor de María en medio nuestro, como hijo predilecto del Padre José Kentenich, de quien ha sido y es un referente insoslayable: transparencia de él y por qué no decirlo, de la paternidad amorosa del Padre.
No tiene, ni quiere privilegios, se siente totalmente identificado no sólo con la comunidad de Montahue en Concepción, sino con el Ser y Misión del Madrugador, haciéndonos sentir que esta corriente de vida interpreta a cabalidad el pensamiento y pedagogía del fundador, y para quienes no son parte de la Familia organizada de Schoenstatt, es carta de presentación viva del carisma del fundador. Es siempre el primero en llegar, no acepta que se le trate en forma diferente ni que, a pesar de la lluvia, lo vayamos a dejar a la casa de los Padres en Montahue: “hay que caminar”, es su respuesta inmediata. No son tanto sus palabras –de suyo sabias– sino su testimonio de vida lo que nos conmueve, conmueve en el sentido de que nos mueve con su ejemplo, con su amor, con su presencia. Respetuoso de nuestra libertad a grado sumo, ni siquiera oficia la santa Misa si no hay acuerdo para ello, pero ya nadie lo objeta, sin Misa oficiada presidida por él, la madrugada no es lo mismo.
Activo participante del “desayunáculo”, su palabra certera y agudo sentido del humor torna más cálida la mañana fría y alegra hasta el más serio de nuestros hermanos.
Recuerdo especialmente su asistencia al encuentro “intergaláctico” de Temuco donde lo vivió como lo que es… un Madrugador más. Durante el Mes de María, peregrina los 3 kilómetros entre el antiguo puente sobre el Bio-Bío, rezando, cantando, como un Madrugador más y lo que es muy especial en él, en cada Madrugada, se viste con el polar y el gorro, como un Madrugador más.
Gracias P. Humberto por ser como es… un Madrugador más.
Luis Giacaman
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