gracias especiales que la Sma. Virgen regala para hacer realidad la cruzada que encargó el Padre Kentenich al Schoenstatt chileno, como aporte original de la Familia de Schoenstatt a la Iglesia de las nuevas playas, conocida más ampliamente como la Misión del 31 de Mayo, proclamada en mayo de 1949 desde al Santuario Cenáculo de Bellavista.
El experimentar en la vida cotidiana las gracias de vinculación es lo que le ha dado sello y carácter a cada unas de nuestras comunidades y a cada uno de sus integrantes. Los aspectos fundamentales de esta fecunda corriente de vida son los que a continuación analizamos conceptualmente:
LA VINCULACION MAS IMPORTANTE: A DIOS
En la base de nuestro organismo de vinculaciones está la oración. Dice una de nuestras canciones favoritas: “Para alabar y bendecir, adorar y agradecer, estamos aquí, Señor, a tu disposición...”
Demás está decirlo: la vinculación a Dios asegura y ordena todo el organismo de vinculaciones. Este aspecto fundamental –el organismo sobrenatural de vinculaciones– sólo se puede dar cuando hacemos silencio y nos arriesgamos a hablarle a Dios. El riesgo consiste en que Dios contesta y no se puede oír la voz de quien es el Camino, la Verdad y la Vida, sin poner en grave cuestionamiento mi comodidad, mi aburguesamiento y mi egoísmo. A orar se aprende orando y a meditar se aprende meditando. El contenido y el destino de este encuentro no se puede predecir. El Dios personal, el Dios de la historia me habla personalmente y me lleva adonde yo debo llegar, aunque me cueste.
Especial relevancia ha cobrado para nosotros la Adoración eucarística. Dios hecho hombre primero y luego alimento, que se quiso quedar en nuestra vida y nuestra historia de manera perceptible y nutritiva, es una maravilla que no cansa contemplar, admirar y agradecer. Dios respetuoso de su creación, se acuerda que somos de barro y consciente de nuestra frágil naturaleza, se hace, entonces, especialmente cercano al hombre que es alma y cuerpo, espíritu y materia, armónicamente integrados, que requiere de lo sensible para percibir el amor de Dios.
LA VINCULACION VITAL: AL IDEAL DE VIDA
El encuentro con Dios produce inevitablemente una comparación entre mi realidad y el ideal que como varón estoy llamado a encarnar: ser padre e hijo. A través la meditación Dios me lleva a confrontar mi situación actual con el destino al que debo dirigir mis pasos. En la meditación se aclara mi orden de ser y los pasos a seguir para realizarlo en plenitud.
Leer Siguiente Pagina >> |